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Decir “no” a tus hijos: ¿Por qué es importante?

Muchos padres se enfrentan ante el dilema de negarles cosas a sus hijos y no saben decir no,  les cuesta marcar límites. Aquí te presentamos la importancia de decirle “no” a tus hijos.

Una escena muy común en cualquier familia con niños, es cuando la madre pasea con su hijo por el mercado o centro comercial y el niño le pide que le compre alguna chuchería, la madre o padre ante tal insistencia (¡y los niños sí que saben serlo!) terminaran comprándole el artículo en cuestión.

Vivimos en una sociedad consumista y hedonista donde niños y adultos están expuestos a miles de estímulos que invitan a comprar y consumir. 

¿Se es mal padre al decir “no”? La respuesta es NO. El decir que no es positivo por las siguientes razones:

– Los niños necesitan tener frustraciones, esos reveses de la niñez son los que ayudan a fortalecer la personalidad y a superar los que se presentarán en la vida adulta.

Papá/mamá dime que no, ya que así aprenderé las normas tan importantes en la infancia pero imprescindibles en la adolescencia, esa etapa complicada, en la que tener los límites marcados me ayudará a afrontarla mejor.

– Sé padre de tu hijo y no amigo. Tu hijo no es un par tuyo, necesita una figura de autoridad y alguien que le ponga límites, no cedas ante cualquier capricho o deseo.

Papá/mamá juega conmigo, comparte experiencias, ríe… pero dime lo que puedo y no puedo hacer ya que si no creeré que puedo conseguir todo aquello que me apetezca y me enfadaré y frustraré cuando no lo obtenga. Necesito un modelo adulto al que parecerme.

– Si les pones límites desde pequeño a tu hijo, en su vida adulta sabrá auto limitarse por sí mismo. Poner límites no significa castigarlo sino explicarle que las cosas en la vida se consiguen en base a esfuerzo y merecimiento.

Papá/mamá explícame porque lo puedo hacer, así yo aprenderé el porqué no debo actuar así, y entenderé tus enfados y las consecuencias de mis actos.

– Un niño con límites será en su vida adulto un niño seguro y capaz de sortear dificultades en su vida adulta.

Papá/mamá si desde pequeño me habéis enseñado los límites, seré un adulto con la seguridad necesaria para afrontar todas las vicisitudes. Conoceré las consecuencias de mis actos y sabré que me espera ante mis comportamientos.

– Cuando le digas que “no” explícale el porqué de tu respuesta.

 Papá/mamá dame las razone para que yo (dentro de mi edad) pueda entender las cosas.

No te sientas mal si te cuesta al principio decirle “no” ante cualquier pataleta o disgusto que te dé, al principio será difícil y tendrás que aguantar llantos y planteos de todo tipo, sin embargo un “no” en el momento adecuado servirá mucho para la formación futura de tu hijo, sólo ten paciencia y recuerda que es por su bien.

Papá/mamá ya se que muchas veces no te lo he puesto fácil, he llorado ante tu NO, me he enfadado, hasta incluso a veces he dicho palabras feas, pero te doy las GRACIAS porque al establecerme los límites hemos conseguido un ambiente más favorable, he madurado y entendido que todo lo hacíais por mi bien.

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EL NIÑO QUE NO HACE LAS TAREAS ESCOLARES

Es frecuente en la enseñanza escolar que algunos niños no sigan el ritmo de sus compañeros y se retrasen en su aprendizaje, olvidando las tareas y estudios encomendados para el hogar.

 Los grandes enemigos del trabajo en el hogar son la televisión y los juegos de video que han invadido los hogares. Pero este no es un problema que haya aparecido con estos elementos.

 Anteriormente eran el fútbol callejero o la bicicleta en los niños y muñecas en las niñas.

 No es extraño que estos niños estén desatendidos durante las horas en que debieran estudiar, quedando a su deseo el hecho de cumplir o no con sus tareas. Muchas veces estos niños se sienten desmotivados porque sus éxitos, aunque menores, no han sido reconocidos por sus padres

En otras ocasiones alguno de los padres ha enviado el mensaje, que los estudios no son garantía de triunfo en la vida y pone por ejemplo su propio caso.

 Sin embargo lo más frecuente es la falta de método y supervisión que el niño encuentra en su casa. Las llamadas de atención de los profesores muchas veces antes de avergonzarlos frente a sus compañeros lo convierten en un líder negativo que algunos pueden imitar.

 Otros ven en su mal rendimiento la forma de llamar la atención de padres distantes, que ante el riesgo del fracaso escolar buscan la manera de ayudarlo en sus tareas.

 

¿Cómo ayudar a recuperar la responsabilidad?

 Deje las cosas claras en cuanto a horarios en el hogar, de tal a tal hora se le dedica a los estudios, de tal a tal otra al orden de la habitación y de tal a tal otra a los juegos o televisión. No transija en cuanto a esta distribución. Proporcione un ambiente de tranquilidad durante el horario de estudios. Si uno de sus hijos está estudiando, el otro no puede estar viendo TV o jugando con videojuegos.

Entregue la responsabilidad total de las tareas escolares a su hijo y manifiésteselo. Él es una persona que está estudiando para su futuro y no para el de sus padres o hermanos.

Si no cumple con las tareas, que asuma las consecuencias en el colegio, no como un castigo añadido, sino como un apoyo al colegio y los profesores.

 Sin embargo si su hijo le pide ayuda en determinadas materias, demuestre su interés, ayúdelo y aproveche de comentar lo que ya sabe y lo bien que está haciendo su trabajo.

 Es conveniente entrevistarse con el tutor/a o los profesores, probablemente aprenderá mucho de su hijo a través de ellos, como los intereses y aficiones del niño.

 No pida imposibles, nadie puede mejorar en un 100% en pocos días o semanas. Los pequeños logros son tanto o más importantes en esta etapa, que los grandes que vendrán después. El sacar buenas notas debe ser motivo suficiente para felicitarlo y demostrar entusiasmo por su mejoría. Dígale claramente que se siente orgulloso de ese cambio y que está seguro que éste continuará. Si en algún momento hay un retroceso, ignórelo y recuerde los pequeños éxitos recientes como argumento de que las cosas ya cambiaron.

 En este punto puede prometer incentivos para el mejor rendimiento (los cuales deberá cumplir religiosamente). Estos deberán ser proporcionados al logro. No exagere o después no tendrá qué prometer. Recuerde que estos incentivos deben ser atractivos para el niño, no para Ud.

Averigüe cuales son sus deseos escondidos y sus gustos.

El incentivo ideal debiera ser aquel que aumenta las ocasiones para compartir los tiempos juntos, pero no siempre puede ser así. Respete las aficiones y los intereses de su hijo y en algunos casos adhiérase a ellos. Algunas veces el premio puede ser un juguetillo, una golosina pero los premios mejores son los referidos a actividades tales como: organizar una merienda, ir al cine…etc.

 

CONSEJOS PARA TENER ÉXITO CON LAS TAREAS

  •  Asegúrese de qué tipo de tarea han mandado los profesores y qué es lo que se espera del niño al realizarla. De igual forma, asegúrese de que su hijo/a la realice. Recuerde que mientras más se implique usted, más lo hará su hijo/a.

 

  • Disponga de un lugar tranquilo en donde su hijo/a pueda realizar su tarea. Haga que sea un lugar con pocas distracciones, pero lo suficientemente cerca de Ud. para que le pueda consultar cualquier duda.

 

  • Procure que tenga todos los materiales necesarios a mano, antes de iniciar el trabajo, de esta manera evitará distracciones.

 

  • Procure que el niño tenga un horario determinado de estudios y asegúrese de que lo cumpla. Evite que el niño realice actividades escolares al final de tarde-noche. Al final de la jornada diaria el niño/a no tendrá energías para asimilar conocimientos.

 

  • Refuerce el trabajo que está realizando el niño/a.

 

  • No recompense el haber hecho la tarea, recuerde que es una obligación hacerla y que al tratar de recompensarla se está dando un mensaje implícito de que hacer tareas es algo tedioso y que no le trae beneficios.

 

  • Aproveche cuando el niño juega o cuando practica cualquier actividad fuera del horario de estudios para relacionar lo que está haciendo con los contenidos que está estudiando en el colegio.

 

  • Estimular el conocimiento de conceptos básicos espaciales, temporales, de forma, colores….

 

  • Estimular factores como la curiosidad, imaginación, atención…

Indique los colores de las cosas cotidianas (sol, naranja, hierba, cielo…). Juegue con él/ella a clasificar por colores, formas, tamaños. Para ello puede usar material como: pinzas de la ropa, botones, juguetillos, canicas…

Juegue a situar objetos en el espacio; aprenderá conceptos básicos que luego deberá aplicar en el colegio (delante-detrás, arriba-abajo, cerca-lejos, dentro-fuera, alto-bajo,…).

Para introducir al niño en el reconocimiento de números use juegos como la oca o el parchís.

Ayúdalo/a a descubrir los números que encuentra cada día: puerta, piso, teléfono, monedas…

Para enseñarlo/a a contar, hágalo con cosas concretas (cucharas, botones, galletas, árboles…).

 

Desarrollan la inteligencia y la imaginación juegos y actividades como:

  • Disfrazarse.
  • Adivina-adivinanza, veo-veo…
  • Absurdos y errores. Por ejemplo: ¿qué pasa si echamos el agua sin quitar el tapón de la botella?, ¿qué pasa si metemos un helado en el horno?,supongamos que..(hay árboles de caramelos, llueve leche…).
  • Ponerles distintos finales a los cuentos.
  • Enseñarle a contemplar objetos desde diferentes puntos de vista: el teléfono por debajo, el cuadro por detrás…
  • Observar objetos con una lupa comentando lo que ven.
  • Hacer preguntas abiertas que susciten interés, desconcierto, deseos de profundizar…
  • Esconder objetos.
  • Acudir con sus hijos a exposiciones, títeres, teatros, museos…y conversar sobre lo que han visto.

Puzzles y rompecabezas son una actividad lógica que desarrolla también la atención, la orientación espacial y la percepción de formas. Se pueden hacer con revistas, tapas de cuentos viejos…

Juegos desmontables, de construcción, de dominó, hilvanar cuentas o botones, emparejar colores, hojear cuentos, recortar con tijeras romas, garabatear, imitar trazos…refuerzan destrezas que le facilitan el aprendizaje de la lectoescritura y cálculo.

Bibliografía y enlaces para familias

 

Algunos hábitos que aprende el niño los aprende por imitación, de ahí el gran compromiso de los padres, profesores y adultos que rodean al niño. Los buenos modales constituyen un claro ejemplo, así el buen comportamiento en la mesa, dar las gracias, saludar, despedirse, disculparse, entre muchos otros comportamientos, los irá aprendiendo en la medida en que vea que los adultos que lo rodean lo hacen espontáneamente. En cualquier circunstancia el mejor maestro para enseñar buenos modales, es el ejemplo.

Es conveniente disponer este verano de tiempo para la lectura, ya que nos enriquece personalmente, nos entretiene, nos enseña… al mismo tiempo que somos un modelo de referencia para nuestros hijos y alumnos. Compartir momentos de lectura nos beneficia a todos.

Les proponemos unas referencias bibliográficas sobre temas que consideramos (desde nuestro punto de vista profesional) interesantes. Esperemos que sean de su agrado y ¡felices vacaciones!

 

BIBLIOGRAFÍA RECOMENDADA SOBRE SEPARACIÓN Y DIVORCIO

  • Una página para visitar:

    www.infocop.es/view_article.asp?id=1127&cat=39

    En este sitio Web se pueden encontrar, entre otras cosas, recursos e información sobre cuáles son las características más frecuentes que se establecen después de un proceso de separación y/o divorcio. Concretamente, se especifica cómo tanto padres y madres en la relación con sus hijos e hijas, una vez que se han separado o divorciado tienden a hablar de su expareja de manera no favorecedora. 

  • Libros para consultar:

    Cantón, J., Cortés, Maria Rosario y Justicia, María Dolores (2002). Conflictos matrimoniales, divorcio y desarrollo de los hijos. Ed. Pirámide.

    Clerget, S. (2006). Separémonos pero protejamos a nuestros hijos. Ed. Librería Pedagógica.

    Feliú, M.H. Acabar bien. Cómo afrontar la separación y el divorcio. Ed. Martínez Roca.

    Largo y Czernin (2005). Hijos felices de padres separados. Sobre la separación y cómo afecta a los niños. Ed. Librería Pedagógica.

    Mac Gregor. (2006). El divorcio explicado a los adolescentes. Cómo ayudar a los adolescentes a afrontarlo. Ed. Librería Pedagógica.

    Pagès, Mireia (2002). Hijos y divorcio. Consejos legales y ayuda emocional para parejas con niños. Ed. Martinez Roca.

    Perez, A. (2005). Trucos y consejos para sobrevivir a un divorcio. Ed. Librería Pedagógica.

    Tejedor, Asunción. Síndrome de alineación parental. Eos Gabinete de Orientacion Psicológica.

    Wells, R. Claves para que los hijos superen el divorcio de sus padres. Ed. Parramón.

 

 BIBLIOGRAFÍA RECOMENDADA SOBRE ADOLESCENCIA Y SALIDAS NOCTURNAS 

Páginas para visitar:

En los sitios web que a continuación se presentan aparece una información detallada y clara sobre el tema de la adolescencia y qué hacer como padres y madres ante las salidas nocturnas. Además, en otros apartados aparecen otros temas relacionados con el desarrollo y la educación de los/las hijos/as:

Libros para consultar:

Avellanosa y Otros (2006). Ser Adolescente No Es Fácil. Guía Para Familias Y Educadores. Editorial Librería Pedagógica.

Bayard R.T. y Bayard, J. (1998). Socorro! Tengo Un Hijo Adolescente Editorial: Ediciones Temas De Hoy.

Bradley, J. y Dubinsky, E. (1998). Comprendiendo A Tu Hijo De 15-17 Años. Editorial Piados.

Fernández-Millán, J.M. y Buela-Casal, G (2006). Padres desesperados…con hijos adolescentes. Editorial Pirámide.

Lila, M; Buelga, S. y Musitu, G. (2006). Las relaciones entre padres e hijos en la adolescencia. Editorial Pirámide.

Maciá, D. (2000). Un adolescente en mi vida: Manual práctico para la educación de los hijos. Editorial: Pirámide.

Simpson, T. (1998). 100 maravillosas formas de comprender a tu hijo adolescente Editorial: Troquel.

Suris, J.C. Un adolescente en casa: Consejos para disfrutar con la adolescencia de sus hijos . Editorial. De Bolsillo.

Waddell, M. (1998). Comprendiendo a tu hijo de 12-14 años. Editorial Paidós.

 

FAMILIA Y RESOLUCIÓN DE CONFLICTOS

Páginas para visitar:

www.cnice.mec.es/padres/orientacion_familiar/evitar_pelea/

Libros para consultar:

 Cortés, M. R. y Cantón (2007). Conflictos entre los padres, divorcio y desarrollo de los hijos. Editorial Pirámide.

Díaz, J. (2003). Prevención de los conflictos de pareja. Editorial Desclee de Brower. 

Redorta, J., Obiols, M. y Bisquerra, R. (2006). Emoción y conflicto: aprenda a manejar las emociones. Editorial Paidós. 

Urra, J. (2000). Adolescentes en conflicto. Editorial Pirámide.

Ury, W. (2005). Alcanzar la paz: Resolución de conflictos y mediación en la familia, el trabajo y el mundo. Editorial Paidós.

 

BIBLIOGRAFÍA RECOMENDADA SOBRE FAMILIA, INTERNET Y NUEVAS TECNOLOGÍAS

Páginas para visitar:

A continuación se presentan diferentes enlaces a sitios Web de un alto interés para padres y madres. En el primer, segundo y tercer bloque se hace referencia a páginas con orientaciones sobre el buen uso en familia tanto de Internet como de televisión y videojuegos. En el último bloque se presentan enlaces específicos a filtros de información útiles para poder instalar en los ordenadores personales y, así asegurar que los hijos e hijas no acceden a páginas no adecuadas para su edad:

Internet

Televisión

Videojuegos

Filtros de información para padres y madres

 

Libros para consultar:

Aguaded. J.I. (1999). Convivir con la televisión: Familia, educación y recepción televisiva. Editorial Paidós Ibérica.

Bermejo, J. (2006). Mi hijo y la televisión. Editorial Pirámide.

Jaudenes, M. (2006). Cómo usar las nuevas tecnologías en la familia. Editorial Librería Pedagógica.

Martos, A. (1999). Internet en familia. Editorial Prentice-Hall.

Tisseron, S. (2006). Internet, videojuegos, televisión: Manual para padres preocupados. Editorial Grao.

 

BIBLIOGRAFIA SOBRE NORMAS Y LÍMITES

 

Padres e Hijos, problemas cotidianos de conducta”.  Hermann A. Peine y Roy Howarth. Editorial siglo XXI.

Portarse bien”. S. Garber. ED. Medici 2002

Los niños necesitan normas” Helga Gürtler. ED. Medici 2002.

Dar amor, poner límites”. Kerstin Kuschik. ED. RBA Práctica 1999

Aprender normas y límites”. Annette Kast-Zhan. ED. Medici 2002.

 Además en las entrada de Octubre pueden encontrar más bibliografía.

Sobreprotección hacia nuestros hijos

LA RELACIÓN CON NUESTROS HIJOS

Desde que nacen nuestros hijos, los padres establecemos con ellos un vínculo emocional que nos une de manera especial. Este lazo lo complementamos con la educación que les damos, pero muchas veces lo primero restringe lo segundo, o al revés. Los padres sabemos que sobreproteger no es educar, pero ¿dónde está el límite? La dificultad de establecer este límite entre la educación y la sobreprotección puede presentarse, por un lado, a la hora de darles todo lo que nos piden en compensación por el poco tiempo que pasamos con ellos; por el otro, cuando evitamos que sufran cualquier daño físico o emocional por mínimo que sea.

Como hijos nuestros que son, no solemos soportar que los niños y las niñas se enfaden, lloren o pataleen, ya que pensamos que lo están pasando mal. Pero lo que en realidad debemos entender es que son formas de descarga emocional necesaria en cualquier persona y deberíamos permitir que la expresaran a su modo ya que cuando los niños descubren que no soportamos sus rabietas y sus llantos, los utilizan para conseguir lo que quieren y para saltarse los límites establecidos.

¿Por qué les sobreprotegemos?

 Durante los primeros tiempos de su vida los hijos dependen totalmente de los padres, especialmente de la madre. A medida que crecen y se desarrollan, la necesidad de protección y cuidados va disminuyendo. Pero, si bien es lógico que en los primeros años de vida los hijos permanezcan atados a las faldas de la madre, estas ataduras se deben ir soltando gradualmente hasta que, finalmente, el niño se “independiza” y alcanza el llamado destete psicológico. Pero muchos padres tienden a prolongar la satisfacción que implica el hecho de la dependencia. Cuando prevalece esta tendencia, los padres se convierten en sobreprotectores. ¿Por qué?

Algunos padres se sienten totalmente responsables de lo que les pueda ocurrir a sus hijos y tienen miedo de cualquier actividad que haga el niño, ya sea el simple hecho de ir solos por las calles o por cualquier otra circunstancia, por nimia que resulte. Estos padres tienden a resolver por sus hijos todos los problemas que se les presentan. Otros consideran que la vida ya es demasiado dura para los adultos, así que hacen que esta sea un camino de rosas para sus hijos e intentan evitar que sus hijos experimenten emociones como el miedo, la tristeza, etc. Otra razón fundamental de la sobreprotección tiene que ver con “querer que los hijos nos quieran”. Para conseguirlo, actuamos equivocadamente: les compramos demasiadas cosas que no necesitan, tenemos dificultad para decirles “No”, nos tomamos como algo personal expresiones que son producto de meras pataletas infantiles: “Eres una mala madre”, “Ya no te quiero…”, etc. También, a algunos padres y madres que pasan poco tiempo con los hijos, les puede asaltar el sentimiento de culpa y argumentan así un excesivo consentimiento: “En el poco rato que estoy con él, no quiero problemas”.

Según Amelia López, presidenta de la Asociación para la Promoción de los Derechos del Niño y la Prevención del Maltrato Infantil (Apremi), algunas de las causas que explican la sobreprotección son el aumento del materialismo, el descenso de la natalidad o la inestabilidad familiar que provoca en familias separadas el intercambio de regalos por afecto. Los expertos indican que todas estas formas de actuar convierten a nuestros hijos en sujetos pasivos, indefensos e inútiles para valerse por sí mismos.

La dependencia de los padres

Los padres también debemos emanciparnos, desarrollarnos y potenciarnos a nivel de pareja e individualmente. Pero esto debemos hacerlo antes de que nuestros hijos se vayan de casa. Poco a poco, debemos dejar de preocuparnos tanto por lo que les ocurre a nuestros hijos, sin renunciar a la relación familiar. Conforme los hijos van creciendo, esta tarea se hace más complicada debido a que el niño va adquiriendo destrezas sin tener conocimiento del peligro que puede correr haciendo muchas cosas por su cuenta. Aquí van surgiendo los primeros problemas familiares acerca del control de la independencia de los hijos.

La cuestión no está en educar bien o mal a un hijo. Los padres queremos a nuestros hijos y deseamos su felicidad, pero hay que saber diferenciar si lo que intentamos conseguir es la felicidad del hijo o la nuestra. En este sentido, la sobreprotección hacia nuestros hijos es muchas veces debida a alguna de las siguientes causas:

– Apoyar nuestra baja autoestima demostrándonos que podemos ser un buen padre o una buena madre.

– Compensar las limitaciones que sufrimos en nuestra niñez. – Aliviar nuestras propias frustraciones evitándoles cualquier dolor.

– Compensar la ausencia del otro padre.

– Compensar nuestra propia ausencia debido al poco tiempo que estamos en casa por motivos laborales.

 – Evitar las rabietas del niño.

Hay que saber hasta qué punto un padre puede meterse en la vida de un hijo, averiguar cuándo le debe prestar ayuda y cuándo dejar que sea él solo el que se saque “las castañas del fuego”. Es doloroso ver a un hijo en una situación difícil, pero tenemos que comprender que un hijo debe crecer y lograr su autonomía.

Los padres también debemos emanciparnos, desarrollarnos y potenciarnos a nivel de pareja e individualmente sin esperar a que los hijos se vayan de casa.

Algunos ejemplos de sobreprotección

José Luís Martínez Núñez, psicólogo clínico, explica que existen muchos padres sobreprotectores que sólo generan una gran dependencia de los hijos para con ellos e irresponsabilidades por parte de los niños. “Anteriormente reprendían excesivamente a los niños con comentarios como ‘esto es lo que tienes que hacer’. En cambio ahora, los padres se han ido hasta el otro extremo”. En los últimos años se ha pasado de la rigidez tremenda hasta ser demasiado condescendientes, y esto sucede porque no se ha encontrado el equilibrio entre ser firmes y a la vez afectuosos.

Las consecuencias de la sobreprotección pueden ser muy negativas. A continuación, reproducimos dos ejemplos reales y cada vez más habituales:

Ejemplo 1: un niño de unos ocho años se acerca a una mochila en un centro comercial y le arranca un elemento decorativo. El dependiente le llama la atención y le pide que se lo devuelva. El niño acude a su padre diciendo que el empleado le ha maltratado. Acto seguido, el padre se encara con el dependiente y le desautoriza de malos modos, en público y delante de su hijo. ¿Qué aprende este niño? Que su padre le defenderá aunque se comporte mal. Es decir, que portarse mal no tiene consecuencias y, por lo tanto, no está mal.

Ejemplo 2: un padre es juzgado por abofetear a un profesor. La razón: el docente había amonestado a su hija porque no quería entrar en clase tras el recreo. El padre no acude al juicio. El profesor no pide sanción: sólo quería que el progenitor le pidiera disculpas delante de su hija, para que ésta supiera la diferencia entre un comportamiento correcto y otro incorrecto. Pero no hay disculpas y el profesor ha cambiado de colegio. La niña sigue en el centro.

 

                                                                                                               Educared

ORIENTACIONES PARA PASCUA

EL OCIO ES EL TIEMPO PARA HACER OTRAS ACTIVIDADES DISTINTAS A LAS HABITUALES.

Todos disponemos de un tiempo limitado para desarrollar el proyecto personal que somos cada uno. En la vida hay trayectos en los que tenemos una ocupación absorbente ya sea porque estudiamos o trabajamos, pero luego hay mucho tiempo intermedio en el que nos dedicamos a otras cosas para divertirnos, descansar…

Este tiempo intermedio es el del ocio. La idea que tenemos nosotros del ocio es no hacer nada, es “matar el tiempo”, bastante lejos de la idea que tenían los griegos de ocio, para quienes estar ocioso, era dedicarse a actividades formativas de la mente y el espíritu, era cultivar lo mejor que tenemos las personas de sí mismos.

Este tiempo para otras cosas distintas a las habituales, lo tendremos que dedicar a otras actividades que desarrollen otros campos distintos de la persona y muy importantes: la amistad, la cultura, los hobbis, las aficiones….

El Dr Richard Ralley del Edge Hill College de Lancashire nos comenta que el sentimiento de aburrimiento durante las vacaciones de Pascua podría ser bueno para los chavales al proporcionar a su cerebro una buena posibilidad para el descanso.

La idea surge como contrapartida a esa reciente tendencia que tenemos los padres de las criaturas a tenerlos siempre ocupados, planificando actividades de todo tipo para hacer que su tiempo quede perfectamente cubierto:

“¡Niño!, ya te has pasado 7 minutos de ver la tele y por tanto se lo vas a tener que quitar a la clase de equitación de hoy; creo que ya va siendo la hora de que alguna vez sacrifiques tiempo de videoconsola, sobre todo teniendo en cuenta que el porrazo del coche del otro día fue a causa de que no llegábamos a karate desde el conservatorio”.

Ralley está llevando a cabo una investigación en la que pretende delimitar las ventajas del aburrimiento como emoción que genera beneficio en los chavales. No obstante, nos apunta que, como ya podíamos esperar, la clave está en “el equilibrio” entre actividades planificadas y tiempos no diseñados, en los que ellos se tengan que buscar la vida pensando en cómo emplear su tiempo.

 

Una  idea que tienen que tener clara nuestros hijos, es que estar ocioso no es estar sin hacer nada, sino dedicarnos a otras actividades que nos gustan, nos lo hacen pasar bien, aumentan nuestra creatividad y además nos forman.

 

BUSCAR EL EQUILIBRIO ENTRE TIEMPO DE TRABAJO Y TIEMPO DE DESCANSO.

El tiempo de ocio lo debemos dedicar a compartir experiencias con nuestros hijos sin que ello implique una ruptura con el hábito de trabajo y de estudio ya adquirido, por lo que dentro de nuestras posibilidades deben dedicar un tiempo diario (a ser posible siempre a la misma hora) a realizar trabajos escolares, repasar materias de clase o aumentar conocimiento.

¡No debemos perder el hábito de trabajo!

LOS PADRES HAN DE SER CONSCIENTES QUE SON EL MODELO Y REFERENTE PARA SUS HIJOS.

Gran parte de las conductas que se incorporan en un niño en el hogar es a través de la imitación que hacen los hijos a los padres. Hemos de ser muy conscientes de este mecanismo para no cometer errores educativos.

De ahí que los padres tienen que ir por delante en el aprovechamiento del tiempo libre, a qué se dedican, si lo hacen con aprovechamiento o si se quedan sin hacer nada frente al televisor, si tienen suficientes hobbies, si saben abrir nuevos campos de interés entre los que les rodean….

          Por la imitación que hemos dicho de las conductas de los padres por los hijos, es frecuente que las aficiones de los padres, sean muy parecidas con las de los hijos, aunque hemos de respetar los propios intereses que tienen éstos.

SE HA DE BUSCAR EL DISFRUTAR JUNTOS TODOS LOS MIEMBROS DE LA FAMILIA.

Hemos de tener en cuenta que la finalidad del aprovechamiento del tiempo de ocio es desarrollar otras habilidades secundarias de la persona que contribuyen a la formación integral de la misma, como pueden ser las habilidades físicas o manipulativas. Además de ellas, otro de los objetivos tiene que ser el fomentar el espíritu de unidad entre los miembros de la familia, y las actividades para el ocio son un medio extraordinario para ello. Cuando los miembros de un grupo hacen las mismas cosas, comparten las mismas vivencias y sienten parecido.

Hemos de tratar pues, que existan unos núcleos de intereses comunes en la familia, adaptados a los niveles de desarrollo de sus miembros. Esta tarea la tienen que empezar los padres desde cuando son muy pequeños los hijos, animándoles a la práctica de actividades, en las que los hermanos mayores ya están introducidos.

Una de las dificultades que surgen es los distintos intereses que tienen por distintas edades que tienen los hermanos. Cuando hay poca diferencia de edad entre los hermanos todos participan de las mismas actividades, pero a partir de la adolescencia los intereses pueden ser muy divergentes.

IMPLICAR A LOS MIEMBROS DE LA FAMILIA EN LA PREPARACIÓN DE LAS ACTIVIDADES.

 

CONFERENCIA PADRES INFANTIL Y PRIMARIA

Les adjuntamos la información aportada en laconferencia que se realizó en el Colegio a los padres de infantil hasta 4º de Primaria. 

 

DISCIPLINA

 en el

ÁMBITO FAMILIAR

 

¿QUÉ ES UNA U.P.C.?

  •  Aquel recurso que, perteneciendo a una corporación local, desarrolla actuaciones encaminadas a reducir y/o evitar el uso/abuso de drogas así como promover hábitos de vida saludables.
  •   Subvencionado y acreditado por la Dirección General de Drogodependencias, Consellería de Sanidad.
  •   Recurso público, gratuito, de acceso directo para cualquier persona que reside en la Comarca Camp de Turia.

  

UNIDAD DE PREVENCIÓN COMUNITARIA  (U.P.C.)

MANCOMUNIDAD CAMP DE TURIA

Pla de L´Arc, s/n

46160 – Liria

Telf. 96.279.26.25      Fax. 96.279.26.61

E-mail:   upc_mancturia2002@yahoo.es

Técnicas:  Lorena Amado  –  Ana Pérez

 AREAS DE INTERVENCION

 Ámbito Escolar

 Ámbito Familiar

 Ámbito Comunitario

 Atención Individualizada

 

 

OBJETIVOS GENERALES

 

  •  Disminuir la incidencia del consumo de drogas.
  •  Retrasar la edad de inicio en el mismo.
  •  Detectar de manera precoz los casos de uso/abuso potencialmente problemáticos.

 

 

OBJETIVOS ESPECIFICOS AMBITO FAMILIAR

Dotar a los padres de estrategias preventivas en el núcleo familiar: 

  •  Identificar factores de riesgo y de protección,
  •  Incidir en estrategias de prevención,
  •  Orientar (o, en su caso, derivar) los casos que requieran intervención específica.

 

FACTORES DE RIESGO

 “Aquellas circunstancias o características personales y ambientales que, relacionadas con la droga, aumentan la probabilidad de que una persona la consuma”. 

  •  Para que se produzca una conducta de riesgo es necesaria la interacción de diversos factores (pluricausalidad),
  •  No son válidos para cualquier edad o contexto,
  •  Sólo nos permiten hablar en términos de probabilidad (no causa-efecto).

 

 

 

 

 

SUSTANCIA
AMBIENTE
PERSONA

 

SUSTANCIA

AMBIENTE

PERSONA

 Disponibilidad de drogas

 

Efectos farmacológicos

ESCUELA: falta de integración

escolar, fracaso académico, etc.

FAMILIA: estilo educativo

inapropiado,

dejadez de funciones, etc.

 

GRUPO DE IGUALES:  excesiva dependencia de los amigos, actitudes favorables hacia el

consumo, presión del grupo, etc.

MEDIO LABORAL: características del proceso productivo, ambiente laboral, falta de trabajo, etc.

 

OTROS: vivir en determinados barrios,

publicidad, conjunto de valores sociales, carencia de centros recreativos, etc.

 

Edad: adolescencia

 

Estado general del organismo

Carga genética

Rasgos individuales:

Baja tolerancia a la frustración, pobre autoestima, alta necesidad de aprobación social, inseguridad en uno mismo, etc.

 

IMPORTANCIA DEL NUCLEO FAMILIAR

 

  •  Primer agente socializador; en él convivimos, crecemos y maduramos. 
  • * Aprendizajes “perennes“: en el seno de la familia se adquieren y desarrollan las actitudes, creencias y hábitos que determinarán cómo se haga frente a la vida y a sus dificultades. Aunque son muchas las influencias recibidas desde nuestro entorno, posiblemente las que más huella dejan y más perduran son las transmitidas por nuestros padres. 
  • * Tamiz de otras influencias socio-ambientales. Durante buena parte de nuestras vidas, las influencias que se reciben de otros contextos (colegio, amigos, televisión, etc.) pasa, o al menos debería pasar, por el filtro de los progenitores. 
  • * Capacidad de fomentar factores de riesgo o de protección. Por ejemplo, el grado de autoestima de un niño puede actuar como importante factor de riesgo o de protección ante determinadas conductas, y los padres, con su estilo educativo concreto, contribuyen a aumentarlo o disminuirlo. 

 

FUNCIONES INELUDIBLES

 

  • * APOYO (Necesidad afectiva)

 

  • * CONTROL (Normas)

 

 

ESTILOS EDUCATIVOS

 

  • * REPRESIVO
  • * PERMISIVO
  • * SOBREPROTECTOR
  • * FORTALECEDOR

 

 

 

FORTALECEDOR

 

REPRESIVO

 

SOBREPROTECTOR

 

PERMISIVO                              

 – CONTROL FIRME, NO RIGIDO

 

– NORMAS RAZONADAS

 

-LIMITES ENTRE ROLES CLAROS, NO INFLEXIBLES

 

– PROMUEVE CONTROL INTERNO (INTERIORIZACIÓN DE VALORES Y NORMAS)

 

– ALTOS NIVELES DE APOYO

 

-COMUNICACIÓN BIDIRECCIONAL

 

 

 

 

 

Satisface necesidades de APOYO y CONTROL,

 

 -MAS CASTIGOS QUE ALABANZAS

 

– NORMAS NO RAZONADAS

 

– CONTROL EXTERNO

 

-LIMITES ENTRE ROLES RIGIDOS

 

– BAJA COMPRENSIÓN Y APOYO

 

-COMUNICACIÓN UNIDIRECCIONAL

 

 

 

 

 

 

 

 

Ofrece CONTROL SIN APOYO, por lo que no favorece la autoestima ni la autonomía.

 

 – CONTROL MEDIANTE EL AFECTO Y “CHANTAJE EMOCIONAL”

 

– PROTEGE A LOS HIJOS DE LAS CONSECUENCIAS DE SUS ACTOS

 

-LIMITES ENTRE ROLES DIFUSOS

 

– SE PRETENDE SER AMIGO DEL HIJO, SU ALIADO

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Satisface la necesidad de APOYO y fomenta la autoestima, pero no contribuye en nada al autocontrol .

 – PERDIDA DE LIMITES ENTRE ROLES

 

– NO IMPLICACIÓN AFECTIVA

 

– ABANDONO DE LA FUNCION EDUCATIVA

 

– FRECUENTES MENSAJES DE DESCONTENTO O DESAPROBACIÓN.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

No ofrece ningún modelo de referencia a los hijos; CARECE DE APOYO Y CONTROL .

ESTILOS EDUCATIVOS MÁS FRECUENTES

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

APOYO

CONTROL

MODELAJE

 Sobreprotección,

Desprotección, Indiferencia,

Percibir relaciones familiares

como negativas.

 

 Normas difusas,

Autoritarismo,

Ausencia de disciplina.

 Consumo de drogas legales.

Hábitos de vida en relación a la salud (alimentación, deporte, …)

FACTORES DE RIESGO

 

  • * Relacionadas con la función de APOYO
  • * Relacionados con la función de CONTROL
  • * Relacionados con la TRANSMISION DE MODELOS

 

 

 

 

Dado que en este texto nos centramos en lo referente a DISCIPLINA, a continuación se incide exclusivamente en el control y la necesidad de límites y normas.

 

RIGIDEZ EN LAS NORMAS:

 

  • * No favorece el autocontrol de la persona ni, por tanto, su autonomía (se basa en el control externo, pero no en la interiorización de normas).

Ejemplo: ponerse el cinturón de seguridad. No es lo mismo colocárselo nada más subir al coche por estar convencido de que nos protege en caso de accidente, que ponérselo cuando se ve a la policía para evitar una multa.

 

  • * ¿Qué pasa cuando desaparezca la posibilidad de castigo? Posiblemente reaparecerá la conducta que pretendíamos eliminar.

 

  • * El autoritarismo no potencia la creación de una identidad propia, además de provocar en el adolescente el frecuente rechazo del sistema de valores paterno.

 

  

NORMAS DIFUSAS

 

  • * Tampoco favorecen el autocontrol; para que éste se de, debe existir primero control externo que oriente y de referentes claros.
  • * No contribuye a la construcción de una identidad propia (esquema de valores, autoconcepto, etc.) porque no ofrece pautas ni modelos iniciales sobre los que construir las bases de la personalidad.

 

FACTOR DE PROTECCION 

LA AUTODISCIPLINA:

 

Responde al deseo interno de actuar bien. Pero sólo se adquiere a partir de una AUTORIDAD FIRME Y RAZONABLE por parte de los padres.

 

¿COMO  DESARROLLARLA? 

El buen uso de las normas

 

  • * Deben existir siempre
  • * No pueden ser inamovibles. Se debe dejar un espacio de libertad atendiendo a
  • § Edad (en edades tempranas no es necesario dar demasiadas explicaciones).
  • §Conducta (es lógico aumentar el margen de libertad cuando los hijos demuestran actuar de manera responsable, así como a la inversa.)
  • * Se ponen para ser respetadas.
  • * Las normas deben cumplir cuatro principios básicos:

 

  •  Ser realistas, es decir, que se puedan cumplir.

Ejemplo: No se podría pedir a un niño hiperactivo que permanezca tres horas seguidas estudiando y sin levantarse de la silla.

  •  Consistentes: su aplicación debe ser la misma independientemente de circunstancias como nuestro estado de ánimo, el cansancio, etc.
  • Coherentes: las normas no pueden ni deben ser las mismas para toda la familia, pero sí deben guardar coherencia entre ellas. De igual forma, la educación también resultará incoherente si los padres no actúan a modo de “frente común”.
  • Claras. No se pueden cumplir indicaciones que no se entienden bien. Por ello es importante que los niños
  • Sepan exactamente qué es lo que se espera de ellos. No es suficiente que esté claro para nosotros, lo debe estar para ellos.

Ejemplo: “Mamá , ¿puedo ir al parque?

Respuesta imprecisa: “si, si te portas como debes”

Respuesta correcta: “si, si recoges tu habitación”.

  • Sepan qué importancia tienen esas normas para sus padres y qué pueden esperar si las incumplen.

 

TIPOS DE NORMAS

(Los ejemplos solo pretenden aclarar la explicación; el contenido de las diversas normas lo pone cada familia, y lo que es muy importante para una puede no serlo para otra. Lo que sí es conveniente es tener muy presente el siguiente esquema).

 

FUNDAMENTALES: pocas, muy claras, innegociables y de cumplimiento obligado.   

Ejemplo: no agredir a otro miembro de la familia.

 

IMPORTANTES: poco numerosas e igual de claras, pero matizables en función de las circunstancias.

Ejemplo: la hora de llegar a casa.

 

ACCESORIAS: regulan aspectos de la vida doméstica. En general se deben cumplir, pero cabe la negociación.

Ejemplo: colaborar en tareas domésticas.

 

¿Cómo actuar cuando las normas se incumplen?

 

1.-Escuchar su explicación.

2.-Siempre es mejor REFORZAR UNA CONDUCTA CORRECTA que castigar la inadecuada.

3.-Sin embargo, castigar o eliminar privilegios es útil para hacer respetar determinados límites y mantener la coherencia de la disciplina.

 

EL CASTIGO EFICAZ

 

  •  Debe seguir de inmediato al mal comportamiento
  •  Ser proporcional al hecho que lo ha originado
  •  Nuestro hijo debe saber exactamente porqué se le castiga, así como lo que debe hacer para que esa situación no se vuelva a repetir.
  •  El castigo debe imponerse con firmeza (es decir, a los dos minutos no se “hacen las paces”)
  •  Debe ser predecible por parte de nuestros hijos.
  •  El cariño es incondicional: nunca hay que amenazar diciendo “no te vamos a querer” (el niño que percibe que sus padres le quieren, independientemente de su conducta, crecerá con una autoestima fuerte).
  •  Debemos atender a la edad y madurez de nuestros hijos.
  •  Hay que elegir un castigo que realmente suponga alguna consecuencia negativa.
  •  Jamás debe implicar humillación o descalificación.

 

 

ALGUNAS SUGERENCIAS CONCRETAS…

 

Se enumeran a continuación una serie de ideas sencillas que, cuando se utilizan, mejoran nuestra calidad de vida. Aplicarlas requiere tan sólo leerlas, pensar sobre ellas y decidirse con paciencia y humor.

 

  • Aspirar a la paz y la tranquilidad.

Es muy fácil trasladar a casa nuestras múltiples preocupaciones; seamos conscientes de lo contagiosas que son las tensiones e intentemos minimizar los efectos negativos de nuestros problemas para alterar lo menos posible a nuestros hijos. Hay muchas formas de intentarlo:

  •  No criticar constantemente: “siéntate bien”, “pide las cosas por favor”, “recoge tu plato”, “no te ensucies”, “no contestes”, … . No habrá paz en un ambiente donde cualquier cosa da pie a crear tensiones. Es mucho más útil llamar la atención sobre lo realmente importante y pasar por alto el resto. Las maneras exageradas y constantes de disciplinar suelen ser contraproducentes.
  •  No tomar las cosas a la tremenda. Con frecuencia nuestra reacción ante un hecho poco importante alcanza unas proporciones descomunales (lo que suele tener más relación con nuestro cansancio, nuestros problemas, nuestro hartazgo, que con lo que realmente nuestro hij@ ha hecho). ¿De verdad nos vale la pena que las migajas de un bocadillo en la alfombra, los pies en el sofá, la ropa desordenada, etc. nos lleven a semejante regañina?
  •  Lo pasado, pasado está. Los niños suelen olvidar rápido el problema, pero generalmente los adultos no. Esa actitud negativa mantiene elevada la tensión, fomenta la mala conducta y garantiza la infelicidad. El enfado mantenido sólo genera malestar en los padres, no niños estables ni mejor educados. Ellos la hacen, nosotros los disciplinamos y borrón y cuenta nueva.
  •  Bajar el volumen y reducir el nivel de actividad. Tal y como ocurre con las tensiones, también la paz y la tranquilidad son cualidades muy contagiosas. Es difícil aplicar disciplina en un hogar que se habla a gritos, los niños discuten todo el tiempo, la televisión está a todo volumen… Hay que tener en cuenta que los niños pequeños se comportan mejor con el volumen bajo y sin muchas distracciones alrededor. De igual modo, si un niño está sobreexcitado, hay que darle su tiempo para que se calme (en este caso no debemos esperar un buen comportamiento al sentarse a cenar en la mesa, que se meta en la cama y se duerma, que viaje tranquilo en el coche, …) .
  •  Organización y rutina. Los niños viven más seguros y contentos en un ambiente organizado. De la misma manera que da tranquilidad tener la certeza de que a ciertas horas se come o conocer el horario del colegio, también es importante (en la medida de lo posible) planificar nuestras actividades con antelación y advertir a los hijos de lo que se avecina. (Los padres desorganizados suelen tener hijos desorganizados, receta perfecta para el caos).
  •  En esta línea, es sumamente útil estar atento a los detonantes, es decir, aquellas situaciones que sistemáticamente nos traen complicaciones: hacerse el remolón por la mañana para llegar tarde al cole, ver la TV sin tener hechos los deberes, ser caprichoso y pedigüeño en una tienda, etc. Si analizamos sus tretas con cierta distancia, resulta fácil comprobar que no tienen tantas pero consiguen sacarnos de quicio día a día con ellas. Es mucho más productivo evitar ciertos detonantes que poner las cosas en su sitio después de haber saltado todo por los aires.

 

  • Ser positivo.

Parémonos a pensar cuántas veces hemos dicho en un rato a nuestros hijos la palabra “no!” (“Te he dicho que no!”, “Basta!”, “te la estás ganando!”, “castigado!”… Esto desmoraliza a cualquier padre, terminando el día con la horrible sensación de ¿qué estoy haciendo mal? ¿Qué me deparará el día de mañana?. Caer en una dinámica tan negativa y en la crítica constante, altera nuestra actitud hacia todo lo que nos rodea. Cualquier técnica de educación surte más efecto cuando se aplica por padres positivos: en primer lugar hay que creer en lo que se hace y después transmitirlo con claridad y sin titubeos a nuestro hij@s. Usemos la frase “así es como va a ser” descartando cualquier otra posibilidad: “bueno, ya veremos”, “depende”, “dentro de un rato hablaremos”, etc.

  • Expectativas razonables.

Muchos problemas no se producirían si supiéramos de verdad qué podemos esperar y no pidiéramos peras al olmo. Normalmente los niñ@s no tienen mala intención; sólo son impulsivos y, frecuentemente, con tendencia a sufrir o provocar accidentes. Si dejamos algo de valor a su alcance y ellos lo rompen, probablemente la responsabilidad sea más nuestra que suya.

 

  • Coherencia”: en esta casa, sólo hay un reglamento”.

Es imprescindible aunar esfuerzos y hacer entre los padres un frente común. Jamás deberíamos discutir abiertamente delante de nuestros hij@s sobre su disciplina. Es muy difícil educar y crear niños estables en los hogares donde los mensajes son contradictorios, las normas varían de un día para otro o en función de la persona que los cuida en ese momento. Los hij@s que crecen con esa incoherencia son más inseguros, más infelices y más difíciles de manejar. (Cosa distinta es la intervención de las abuelas o cuidadores externos: los niñ@s tienen una gran capacidad para absorber los distintos tipos de disciplina y el umbral de tolerancia de cada situación. Pero los principales responsables y quienes más influencia ejercemos, somos los padres).

 

  • Fomentemos la buena conducta.
  •  Sorprender a nuestros hij@s siendo buenos. ¿Cuántas veces intervenimos para regañar por lo incorrecto y no decimos nada ante un buen comportamiento? Los niños suelen repetir las conductas que nos llaman la atención por tanto es muy útil destacar y aplaudir aquello que nos gusta o cualquier mejora que hayan conseguido. (“Muy bien, has hecho los deberes sin que te lo recordara” “¡Estupendo! Da gusto ver tu habitación tan recogida!”, “estamos muy contentos de que hayas mejorado la nota de matemáticas”)
  •  Ver el mal comportamiento como la excepción, no la regla. (“No lo entiendo hijo, tu no sueles actuar de esta manera”, o “sabes hacer las cosas mucho mejor”).
  •  Ofrecer incentivos: dar una recompensa por el trabajo bien hecho siempre es motivador a la vez que fortalece la voluntad de mantener la buena conducta.
  •  Ofrecer alternativas para que nuestro hij@ pueda elegir (obviamente, siempre y cuando sea posible). En vez de “cállate!”, “puedes quedarte aquí en silencio o irte a otra habitación”.
  •  Ignorar la conducta inadecuada: determinadas palabrotas, berrinches, pataletas… persiguen, fundamentalmente, atraer nuestra atención. Pasarlas por alto conlleva frecuentemente que el niñ@ las abandone por ineficaces.
  •  Expresar nuestro enfado de forma breve y pausada. Debemos dar una explicación corta y clara; hacemos una pausa para que nuestras palabras surtan efecto e imponemos las consecuencias. “Basta!. Sabes hacer cosas mejores que pintar en una pared. (Pausa de unos segundos). Ve a por toallitas y la limpias inmediatamente”. No recurramos a gritos, insultos o tacos; la firmeza y serenidad suponen un mayor impacto para el niñ@ y tienen mayor credibilidad.

 

CONSIDERACIONES FINALES RESPECTO A LA DISCIPLINA

 

  • La palabra DISCIPLINA significa formar, enseñar y en ningún caso equivale a castigo. Entendamos la disciplina como un proceso constructivo, positivo.

 

  • Con frecuencia nos esforzamos sin obtener los resultados esperados en la educación de nuestros hij@s. O educamos a golpe de intuición, atendiendo a nuestro estado de ánimo, al momento puntual, sobre la marcha. Para casi todo se nos prepara en la vida, pero recibimos pocas o ninguna instrucción para criar a un hijo. Por ello cada vez se busca más asesoramiento y orientaciones sobre cómo hacerlo. Para conseguir una disciplina más eficaz, resulta imprescindible reflexionar al respecto:

 

  •  ¿Cómo nos educaron a nosotros?
  •  ¿Cuáles son nuestras mejores virtudes y qué debemos mejorar?
  •  ¿Qué criterios usamos para educar a nuestros hijos?
  •  ¿Qué valores les queremos transmitir y cómo lo hacemos?
  •  ¿Hay acuerdo sobre lo anterior entre madre-padre u otros educadores?
  •  ¿Cómo es nuestra relación con los hijos?
  •  ¿En qué la podemos mejorar?

 

Nuestra buena intención o buenos sentimientos no nos convierten automáticamente en buenos educadores: educar requiere preparación, aprendizaje, paciencia, ilusión, esfuerzo y constancia, y es importante tener conciencia de ello.

 

 

 

 

  • Empecemos a educar desde la más tierna infancia:

 

  •  No esperar a que el mal comportamiento se pase con la edad: cuanto más tiempo siga comportándose mal un niño, más probable será que siga ocurriendo así en el futuro.
  •  La niñez es el periodo de aprendizaje y entrenamiento más importante para aprender a vivir el resto de la vida.
  •  Educar es prevenir: muchas intervenciones familiares posteriores serían innecesarias si se educara con coherencia desde edades tempranas.

 

  • No entendamos el hogar como el lugar en el que satisfacer nuestras necesidades básicas (p.ej. alimentación, sueño). Es un espacio que debe posibilitar el aprendizaje, la armonía, el bienestar de todos y cada uno de sus miembros.

 

  • Cada persona es única. Entonces, ¿debemos tratar a todos los hijos igual? Cada hijo necesita un trato adaptado a su propia personalidad, cualidades, limitaciones… Antes de abogar por la igualdad (con frecuencia ineficaz), apliquemos criterios de equidad que nos ayuden a relacionarnos con cada hijo según sus necesidades o características concretas.

 

  • Con frecuencia, el éxito en la aplicación de nuevas estrategias educativas requiere un cambio en nuestras actitudes y formas de reaccionar; es decir, hemos de modificar nuestros hábitos educativos y de interacción: actuando tal y como venimos haciéndolo no podemos esperar resultados distintos la los que ya hemos obtenido. Por tanto, aunque tengamos una fuerte tendencia a reaccionar de cierta manera, es preciso introducir cambios para obtener otros resultados. Pero no es suficiente modificar comportamientos: tan importante como ello es la convicción de que tal cambio es útil y va a surtir efecto.

 

En la misma línea, las parejas que entienden la técnica que aplican, el mecanismo que rige las conductas y que se muestran más flexibles, suelen tener una convivencia más sana y obtienen mejores resultados en la educación de los hijos.

 

  • En definitiva, no se trata de ser un experto ni de aplicar complejas técnicas educativas. Lo verdaderamente importante es entender que a nuestros hij@s les va mucho mejor cuando:

 

  •  Se sienten queridos,
  •  Viven en el seno de un hogar sin tensiones,
  •  Ven un buen ejemplo en sus padres,
  •  Reciben una educación clara y coherente,
  •  Son educados por unos padres con confianza en sí mismos.

 

 

 

 

 

 

LECTURAS RECOMENDADAS

 

  • “Portarse bien”. S. Garber. Ed. Médici, Barcelona, 2007.
  • “Pórtate bien”. Mª L. Ferrerós. Ed. Planeta, Barcelona, 2006.
  • “Domar niños. Guía para los padres con hijos de uno a cuatro años”. C.Green. Ed. Médici, Barcelona, 2000.
  • “Pequeños problemas y grandes cuestiones”. C. Bunet y A. Sarfeti. Ed. Medici, barcelona, 2003.
  • “El niño feliz” D. Corkille. Ed. Gredisa, Barcelona, 2005.
  • “Cómo educar con sentido común” T. B. Brazelton. Ed. Medici, Barcelona, 2005.
  • “Berrinches, enfados y pataletas” J. Pearce. Ed. Paidós, Barcelona 2000.
  • “Recetas para educar” C.Meeks. Ed Médici, Barcelona 1999.
  • “Ser Padres” D. Maciá. Ed. Pirámide, Madrid, 2005.
  • “Cómo inculcar valores a los hijos” D. Law. Ed. Plaza y Janés. Barcelona, 2000.
  • “Decir No”. A. Phillips. Ed. Plaza y Janés, Barcelona, 2002.
  • “El no también ayuda a crecer”. Mª J. Álava. Ed. La esfera de los libros, Madrid, 2004.
  • “Grandes ideas para educar sin discutir”. M.grose. Ed. Médici, Barcelona, 2002.

 

 

 

TÉCNICAS DE RELAJACIÓN EN NIÑOS Y ADOLESCENTES

Tecnicas de relajación

 

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RELAJACIÓN EN ADOLESCENTES

La relajación es una técnica muy sencilla de aplicar que puede serte de enorme ayuda para eliminar estados de tensión, nerviosismo, ansiedad…que se te pueden presentar en numerosas situaciones de tu vida, ya que, si no controlas y reduces estas situaciones negativas, éstas pueden conducirte al fracaso de esa situación determinada (por ejemplo, los nervios característicos previos a las situaciones de examen).

 

Si aprendes a relajarte cuando adviertas que te encuentras en uno de estos estados negativos de nervios o tensión y que tú mismo sabes perfectamente que pueden hacerte fracasar en lo que estás haciendo, conseguirás evitar o al menos reducir enormemente estos estados perjudiciales para ti.

 

Piensa por un instante en el día de antes a un examen de clase, o mejor, en los cinco o diez minutos anteriores al examen de matemáticas….

¿Por qué te pones nervioso? No, no hace falta que contestes. Las situaciones de nervios, tensión, ansiedad. Son normales, por ejemplo, en las situaciones de examen. Casi todo el mundo nos ponemos nerviosos. Pero, también es cierto que, utilizando las técnicas y recursos apropiados y adecuados a cada momento y a cada persona, puedes hacer reducir enormemente la influencia de todos ellos.

 

Sólo cinco o diez minutos antes de una situación que te produzca tensión o nervios, prueba a utilizar y a autoaplicarte una técnica de autorrelajación y pronto verás como los efectos de esos nervios y tensiones se eliminan en su gran mayoría y, como consecuencia, tus resultados en la tarea que estés haciendo mejorarán de manera evidente.

 

Puedes utilizar la misma dinámica que se ha practicado en clase. Aquí tienes el guión para que puedas practicar por tu cuenta:

 

– Ponte en una postura cómoda y cierra los ojos. Respira con tranquilidad tomando el aire por la nariz y expulsándolo por la boca, lentamente.

 

-Cierra la mano derecha haciendo un puño. Aprieta fuerte. Nota la sensación de tensión en el antebrazo y en la mano. Ahora deja la mano y el antebrazo relajados, flojos, totalmente relajados.

– Haz ahora un puño con la mano izquierda y aprieta fuerte los dedos.

Nota la tensión. Ahora afloja la mano, relájate. Abre poco a poco la mano y concéntrate en la sensación de relajación.

 

– Ahora cierra las dos manos haciendo un puño con ellas. Aprieta los dedos con fuerza. Nota la tensión. Ahora afloja las manos, relájate. Nota la sensación de relajación. La sensación ahora es agradable.

 

 Estás muy tranquilo y relajado, muy tranquilo y relajado

 

– Concéntrate ahora en tu frente. Levanta las cejas con fuerza hacia arriba de modo que se te formen arrugas horizontales en la frente. Mantenlas así. Nota la tensión en tu frente. Ahora relaja la frente, déjala lisa. Sientes la relajación en la frente y en toda tu cabeza.

 

– Ahora aprieta los ojos cerrados con fuerza. Siente la tensión en la zona de los ojos. Aflójalos y relájate. Mantén los ojos cerrados con suavidad y sin fuerza y nota la sensación de relajación.

 

– Aprieta las muelas unas contra otras. Nota la tensión en las mandíbulas. Aflójalas y relájate. Deja los labios y la musculatura de la cara completamente relajados.

 

– Aprieta la cabeza hacia atrás todo lo que puedas, de manera que sientas tensión en la nuca. Relájate. Pon la cabeza en una posición agradable y deja caer la cabeza hacia delante apretando la barbilla contra el pecho. Nota la tensión del cuello y de la nuca. Ahora levanta la cabeza y nota cómo va llegando lentamente la relajación. Balancea la cabeza de atrás hacia delante y de izquierda a derecha de modo que la tensión en el cuello y en la nuca desaparezca.

 

– Levanta los hombros hasta casi la altura de tus orejas. Date cuenta de la tensión que notas. Deja caer los hombros. Siente una agradable sensación de relajación. Nota cómo tus músculos están cada vez más relajados. Intenta relajarlos todavía más. Nota cómo la relajación llega a los músculos de la espalda. Relaja totalmente la nuca, el cuello, las mandíbulas, toda la cara. Deja que la relajación llegue a los brazos y a las manos hasta la misma punta de los dedos.

 

– Concéntrate ahora en la respiración. Fíjate cómo el aire entra y sale de tus pulmones. Después de aspirar mantén el aire por unos momentos. Luego expulsa el aire. Nota cómo al expulsar el aire el pecho se relaja agradablemente. Respira lentamente durante un rato. Nota las sensaciones agradables y relájate. Estás muy tranquilo y relajado.

 

– Pon ahora atención en el estómago. Mételo para adentro del todo. Nota la tensión. Ahora relájalo. Respira libre y tranquilamente. Nota la sensación de relajación que se extiende por toda la musculatura del vientre.

Concéntrate en la respiración. Respira tranquila y lentamente. Piensa: el aire entra y sale con facilidad de mi pecho y me encuentro bien. Estoy tranquilo y relajado.

 

– Ahora presiona fuertemente los talones contra el suelo. Las puntas de los dedos las vuelves hacia arriba. Tensa las pantorrillas, los muslos y la musculatura de las nalgas. Mantén un momento la tensión. Ahora relájate. Deja los músculos cada vez más flojos y relajados. Las piernas cada vez están más relajadas y pesadas. Deja que la relajación suba entera desde los pies, a través de las piernas a las espaldas, al pecho, al estómago, nuevamente a las espaldas, a los brazos, a las manos, a la punta de los dedos, al cuello y a la cara.

 

– Deja todo tu cuerpo flojo y relajado del todo. La frente lisa, los párpados pesados, las mandíbulas relajadas. Nota cómo descansas con todo tu peso sobre la silla. Respira profundamente.

No pienses en nada, sólo en la agradable sensación de estar relajado. Te sientes tranquilo, agradable, relajado, muy tranquilo, agradable, relajado.

 

– Ahora cuenta hacia atrás: Cinco, cuatro, tres, dos, uno. Te dices a ti mismo: me siento perfectamente, como nuevo y muy tranquilo.

Ahora abre poco a poco los ojos y ponte cómodo…